Cuando sale el sol
Hay un momento de transición entre el invierno y la primavera en el que el sol, en el campo de la zona central (para ponerle un poco de tecnicismo en “el secano costero de la zona central”), se asoma por encima de la cordillera cerca de las 7 am. A la misma hora ocurren varias cosas, algunos toman desayuno, a otros (como yo) les suena el despertador o celular como en mi caso, otros van manejando su auto o bicicleta, otros caminan, otros manejan algún transporte público o vehículos de gran envergadura como camiones, trenes, etc.
Como mencione anteriormente, suena mi celular a esa hora. Claro que no me levanto inmediatamente, porque debo luchar con mi cuerpo que quiere seguir durmiendo o simplemente prefiere estar bien abrigadito en la cama. Tipo 7:20 a.m. finalmente, me vence el día y parto al baño para lavarme la cara. Antes de entrar al baño procuro poner agua en la tetera y ponerla en la cocina, ya que por alguna razón aquí la cocina es muy lenta y el agua demora mucho en hervir.
Tomo desayuno sentada frente al televisor pero sólo la miro, porque en realidad aun estoy dormida jajaja, con el tazón azul en la mano y un pan tostado con cualquier cosa que me quede pa ponerle (mantequilla o, mi nueva adquisición, paté). Veo que ya es tarde, tipo 7:45, y entro al baño nuevamente a lavarme los dientes. Agarró el notebook, el banano, las pilas de la cámara que dejo cargando toda la noche y salgo. Bajo de la casa y llego al camino de tierra que me lleva a Hidango.
Luego de entrar al fundo voy a la sala de “forrajes” donde siempre está don René que me saluda cordialmente, saco las bolsas de papel con el que debo sacar el rechazo (lo que dejaron) de los corderitos. Luego voy a la “oficina” que es donde están los computadores y escritorios de “Don Pancho” (algo así como el capataz) y “Marcelo” (Veterinario), dejo el notebook y tomo la tabla en donde registro los rechazos. Camino entonces hacia la bodega y, gracias a la ayuda de una vieja y oxidada carretilla, llevo el alimento (2 sacos con bolsas de alimento para cada cordero) hacia el galpón de pariciones donde están los animalejos.
Ya en el galpón, procedo a sacar los rechazos de los comederos con una palita (hecha por “don Carlitos”) y una brocha. En esta labor, generalmente, hay otra persona que me está ayudando. Al terminar, bajo los sacos de la carretilla y alimento a los bichos para luego cambiarles el agua de los bebederos. El agua la cambio todos los días ya que esta contenida en un pequeño balde dentro del corral, balde que siempre ensucian al meter sus pezuñas con caca o después de usarla como basenica, por lo que debo entrar al corral para sacar el pequeño bebedero y quedar igualmente “cagada”. Con los pies bastante hediondos, recogo las bolsas con los rechazos y las guardo en un saco para llevarlas a la sala de los forrajes.
En la sala de los forrajes peso cada bolsa y anoto en el exterior (y en la tabla de registro) la masa correspondiente, con el fin de para secarla en una gran estufa de aire forzado a 60ºC durante unas 30 hrs y comparar el peso húmedo del peso seco.
En estos momentos ya son como las 10:00 am y parto a la bodega para hacer las dietas de los animales para el día siguiente.
Me dan las 12:00 del día y es la hora de almuerzo, así que voy a la casa me caliento la comida y a la 1:00 pm debo estar de regreso. Tipo 2:30 pm termino de hacer las dietas y voy al galpón a rellenar de agua los bebederos que a esa altura del día ya están un poco vacíos. Tipo 3:15 estoy libre.
En esos momentos puedo hacer dos cosas, ir a la oficina y encender mi computador para registrar los datos anotados y usar msn para conetarme con la vida santiaguina. A veces, es día de “sacrificio” y se matan aproximadamente 20 y tantos corderos por día así que voy y ayudo a anotar los datos que registran. Luego de terminar de registrar todo, tipo 5:00, se deben ir a dejar los animales sacrificados a Carrizalillo, un fundo en el que están las cámaras de frío para convertir esa canal (animal muerto, destripado y descabezado) en carne. Aquellos días, llego a la casa tipo 7:00 pm. Los días que no hay sacrificio, tipo 6:00 termino mis labores y voy a la casa o a caminar para sacar fotos.
A estas alturas del día ya estoy cansada y llego a la casa a echarme en el sillón para ver tele hasta que dan “el tiempo”. Luego sigo viendo algo y, a las 10:30 pm ya estoy quedándome dormida así que cambio de sector, y entro en mi cama. No demoro más de 20 min en quedarme dormida.

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