martes, junio 13, 2006

Biage

Miraba detrás de la puerta que estaba entreabierta, con la mirada fija veía como sus dedos se deslizaban por las cuerdas, trataba de acordarse de los sonidos, el movimiento, la actitud, trataba de memorizarlo para que así pudiese imitarlo. Era lo mejor que había escuchado… sentía una emoción tan grande, porque era como si se trasladase…

El mar, salía como si fuese el vapor de una tetera por aquellas rocas… el sonido era muy fuerte y ella sentía como pequeñas gotitas de mar caían sobre sus mejillas… nunca va a olvidar esa sensación… con los ojos cerrados…

En uno de los muchos biages al campo que hacía cuando pequeña, caminaba por las parras y pensaba cómo podía escapar. Se sentó en esa piedra redonda que tanto le gustaba, sin mover ni un músculo meditó durante horas “si lo hago debe ser perfecto, nadie se dará cuenta”… pero algo la atajo….

Ahora acostada en la cama, escucha a uno de sus cantautores favoritos y canta “…vamos a caminar por el retiro…” recuerda cuando el viento frio pasaba por su cara y su nariz se volvía cada vez mas roja. Mientras caminaba aplastaba las hojas secas esparcidas por todo el suelo. El cielo siempre azul, alguna que otra flor, árboles añosos y grandes… Todos sus recuerdos tienen sonido, siempre hay música…

En un principio, ese día no fue muy diferente a los demás… frio, viento, nariz roja, música… pero luego se quedóo simplemente callada, inmóvil frente a lo que vió frente a sus ojos… Desde ese momento supo que no era tan solo un capricho, sino que era lo que más deseaba…

No puede decir nada, simplemente debe esconderlo… ¿porqué? Dicen que es mejor no guardarse las cosas, pero en este caso no es así… algunos de esos sonidos dejaron de ser lo que eran, quizás son un poco nostálgicos, quizás esas sensaciones no eran como pensó, quizás eran puras mentiras… algunas veces, si no lo tomas en cuenta y tratas de olvidar resulta, desaparece y quizás nunca vuelva… muchos lo hacen, quizás a ella le resulte… Pero no todo es así… hay otras melodías que son alegres y continuas…

Suena el teléfono y un - ¡hola! - alegre parece que la saca de este lugar extraño en el que se encontraba. Cambia de posición, sin notarlo, estaba sobre su mano y se le había dormido… Minutos después de colgar, agarra un lápiz y comienza a dibujar… ya ni recuerda cómo lo hacía antiguamente, pero buscó desesperadamente el carboncillo, una hoja de block y dibujó… La imagen la tenía en su mente desde hace mucho tiempo… era imposible olvidar ese farol, banco, y hojas secas en el parque forestal… nuevamente frio, viento, nariz roja y música…

Luego de unas horas, termina el dibujo y lo esconde en la caja que guarda sus recuerdos – “esto nadie lo puede ver… otro más que esconder” -. Decidida, se pone el abrigo toma unas monedas y emprende el biage… frio, viento, nariz roja y música…

Cansada, se sienta en un banco y mira, todo está como pensó que estaría… parece que las cosas nunca cambian, siempre las hojas caen en otoño, la gente las pisa y se rompen en muchos pedacitos. Entonces, va hacia ellos y se los hace notar “no las pises por favor, les haces daño” una fuerte carcajada sale de sus bocas… frio, viento, nariz roja… Se vuelve a sentar, sabe que fue un intento fallido, la gente siempre daña y no se da cuenta, y aunque se los digas lo siguen haciendo, todo es igual que siempre…

Nuevamente emprende el biage y, si lo logra, escuchará aquella melodía otra vez.